Son varias las veces en las que he leído sobre la oposición que
mantiene la FSF sobre el iPhone, pero nunca había entrado en detalle
sobre el asunto, hasta ahora. Al parecer, gran parte de la crítica se
centra en el Digital Rights/Restrictions Management (DRM). Si un
usuario desea obtener e instalar una aplicación, la única forma de
conseguirlo es mediante la App Store, que generará una firma para su
uso exclusivo en ese dispositivo. De esta manera no resulta viable
compartir la aplicación, ni modificarla, ya que la firma dejaría de
ser válida. Esto supone una incongruencia con la licencia GPL. Apple
advierte a los desarrolladores que sus Términos de Servicio primarán
sobre cualquier licencia libre. En conclusión, subir una aplicación
con licencia GPL genera un vacío legal ya que no queda muy claro que
es lo que los usuarios pueden hacer o no. Tal es el caso de la
aplicación VLC que fue retirada por Apple de su tienda a principios de
este año, acción que ha generado bastante polémica. Creo que en este
caso la razón la tiene Apple, ya que el desarrollador de VLC ha subido
un programa con una licencia incongruente. Podría haberse valido de
una licencia dual siendo la segunda licencia más adecuada para esta
situación.
En cualquier caso, no por ello soy favorable a la política que está
utilizando Apple. Disponer de todo el control sobre las aplicaciones
del usuario es el primer paso hacia la censura. Entiendo las
motivaciones de la FSF para criticar el modelo DRM, pues el iPhone
está captando una inmensa cantidad de usuarios, donde la gran mayoría
desconoce la trampa que supone la App Store. Por ello creo que Google
ha hecho un excelente trabajo con Android. Obviamente, la motivación
para desarrollar un Sistema Operativo libre no es altruista. El gran
número de usuarios de iPhone junto con el control sobre las
aplicaciones están quitando muchos beneficios a Google, principalmente
por el control sobre la publicidad que ejerce la App Store.
Personalmente, y por el momento, me posiciono del lado de Android. El
hecho de que pueda comprar cables estándar que se pueden adquirir por
precio asequible, compartir mis aplicaciones, tener libertad sobre el
uso del bluetooth y usar tarjetas de memoria SD son alicientes
suficientes para tomar esta decisión. Aunque he de reconocer que los
acabados hardware están a otro nivel, de momento trataré de ceñirme a
mis principios para evitar situaciones como ésta.